No hay olvido en la carne, señora, Ni estatuas que no lloren los años. Tampoco hierba que no escriba historias. Siempre encontrará un leñador en el bosque, Siempre habrá una puta que lave sus pecados Con lágrimas de amor y luz de deseo. El amor de una puta es poderoso, Está lleno de semen y golpes. Siempre habrá un zalamero, un sátiro Dispuesto a comprar caricias con mentiras Y dejarse atrapar y montar su grupa. Siempre habrá un casual y una casada lúbrica. Siempre un marino de otros puertos. Pero ese atardecer lo lleva en la mirada, No importa si otro endulza con ron su vanidad, Si fui la mala sombra que la hizo yacer Sobre versos marchitos y malas palabras. Era una tarde de espejo que fue noche Y entonces el crepúsculo en su corpiño. Había mentiras que escribir en sus bragas, Y las cincelamos a fuego y reencarnaron. No importa si el gallo miente o canta. Si ama perdidamente a la eternidad El recuerdo grita amancebando…. No hay ol...
La vida vuelve a repetirse...