En México no hay en este momento un solo medio de prensa que esté comprometido con la objetividad y la honestidad.
Medios que en otros tiempo eran la columna vertebral del periodismo profesional, ahora hacen un periodismo de información adulterada, amarillista, tramposa, enfocada a la venta de ejemplares o al chantaje económico o político o, para servir de voceros de un grupo, a un partido o a un líder y por tanto, sin ningún respeto para el lector.
Que no se equivoquen, la prensa corrupta no es solamente la que cobra para adulterar la información por cuenta de un poderoso; la prensa corrupta es la que manipula con versiones parciales, verdades a medias, tintes doctrinarios o ideológicos.
La nota informativa debe ser apartidista, laica, centrarse en los parámetros de los que puede ser objetivo o de la verdad histórica y universal.
Un reportero, locutor o lector de noticias -de los que llamamos conductores- no tiene derecho a insultar la inteligencia de su auditorio comentado, haciendo gestos o aspavientos, que hagan saber que según su criterio -chato y poco culto en la mayoría de los casos- la noticia es buena o mala o la declaración mentirosa.
La verdad la mayor parte de los comentaristas y reporteros que conozco o veo en los medios electrónicos, no pasarían una sencilla prueba de cultura general ¿Tienen entonces derecho a orientar la opinión manipulando con ello la información?
El reportero o el comunicador debe tener como premisa principal el hecho de que la información es parte de la historia del país y de que el deber del periodista o comunicador es transmitir versiones completas y reales, datos concisos, hechos cubiertos con objetividad.
Hoy, la "información" se enfoca para defender el punto de vista de un ente de gobierno, un partido, un grupo o una persona y no, la objetividad.
El único género que nutre, en el 90 por ciento de las notas, es la entrevista, pero no la entrevista estudiada, planeada, sino la cachada, o la que se hace cuando el reportero encuentra a un vocero y le pregunta cualquier cosa y, al construir su nota, no acompaña esa opinión o versión de los datos duros reales o de las versiones de las contrapartes o al menos de un contexto, para situar y dimensionar los hechos o los números, en la realidad.
La notas cachadas, siempre información parcial e incompleta, tienen como única fuente de la "verdad" a un funcionario, líder político, empresarial, gremial o incluso una víctima y, por tanto en todos los casos es un despacho unilateral, que solamente cuenta una cara de la verdad, y a veces la verdad de una sola persona, y por ello, distorsiona la realidad y lejos de informar, confunde al lector o manipula sus ideas o sentimientos.
Se va y se pregunta a la mamá del muerto si le duele o se le presenta llorando en la televisión (¿Cómo se pensaba que iba a estar?) Al líder opositor contestatario, si la posición hace bien las cosas (¿No era previsible que aprovechara el espacio para controvertir?) Al gobernante del porqué van mal las cosas y, evidentemente se le da espacio para que no aparezca como culpable y desvíe la presión.
Algunos colegas incluso, se dan el lujo de hacer notas donde los voceros regañan a los ciudadanos por cuenta de quien genera la nota y no pocas veces la paga, por cuenta de un gobernante, un líder empresarial, gremial, de un líder precaristas, de una persona dolida, un grupo contestario.
Medios que en otros tiempo eran la columna vertebral del periodismo profesional, ahora hacen un periodismo de información adulterada, amarillista, tramposa, enfocada a la venta de ejemplares o al chantaje económico o político o, para servir de voceros de un grupo, a un partido o a un líder y por tanto, sin ningún respeto para el lector.
Que no se equivoquen, la prensa corrupta no es solamente la que cobra para adulterar la información por cuenta de un poderoso; la prensa corrupta es la que manipula con versiones parciales, verdades a medias, tintes doctrinarios o ideológicos.
La nota informativa debe ser apartidista, laica, centrarse en los parámetros de los que puede ser objetivo o de la verdad histórica y universal.
Un reportero, locutor o lector de noticias -de los que llamamos conductores- no tiene derecho a insultar la inteligencia de su auditorio comentado, haciendo gestos o aspavientos, que hagan saber que según su criterio -chato y poco culto en la mayoría de los casos- la noticia es buena o mala o la declaración mentirosa.
La verdad la mayor parte de los comentaristas y reporteros que conozco o veo en los medios electrónicos, no pasarían una sencilla prueba de cultura general ¿Tienen entonces derecho a orientar la opinión manipulando con ello la información?
El reportero o el comunicador debe tener como premisa principal el hecho de que la información es parte de la historia del país y de que el deber del periodista o comunicador es transmitir versiones completas y reales, datos concisos, hechos cubiertos con objetividad.
Hoy, la "información" se enfoca para defender el punto de vista de un ente de gobierno, un partido, un grupo o una persona y no, la objetividad.
El único género que nutre, en el 90 por ciento de las notas, es la entrevista, pero no la entrevista estudiada, planeada, sino la cachada, o la que se hace cuando el reportero encuentra a un vocero y le pregunta cualquier cosa y, al construir su nota, no acompaña esa opinión o versión de los datos duros reales o de las versiones de las contrapartes o al menos de un contexto, para situar y dimensionar los hechos o los números, en la realidad.
La notas cachadas, siempre información parcial e incompleta, tienen como única fuente de la "verdad" a un funcionario, líder político, empresarial, gremial o incluso una víctima y, por tanto en todos los casos es un despacho unilateral, que solamente cuenta una cara de la verdad, y a veces la verdad de una sola persona, y por ello, distorsiona la realidad y lejos de informar, confunde al lector o manipula sus ideas o sentimientos.
Se va y se pregunta a la mamá del muerto si le duele o se le presenta llorando en la televisión (¿Cómo se pensaba que iba a estar?) Al líder opositor contestatario, si la posición hace bien las cosas (¿No era previsible que aprovechara el espacio para controvertir?) Al gobernante del porqué van mal las cosas y, evidentemente se le da espacio para que no aparezca como culpable y desvíe la presión.
Algunos colegas incluso, se dan el lujo de hacer notas donde los voceros regañan a los ciudadanos por cuenta de quien genera la nota y no pocas veces la paga, por cuenta de un gobernante, un líder empresarial, gremial, de un líder precaristas, de una persona dolida, un grupo contestario.

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