Apenas acaban de cortar el listón cuando el caporal del
Rancho La Hormiga se puso sentimental, no se sabe si porque ya todos quieren
que se vaya a Pinford o porque el güisqui tiene la mala cualidad de bajar el
flour; pero el caso es que se sobó los lentes de óxido de circón, hizo un pequeño
gorgorito y se dirigió a los niños de Polanco.
-- Además de ayudarle a Fraudeción Televicio a no pagar
impuestos, el Fraudetón ha logrado balconear al verdadero rostro de México, en
el cual los jodidos siempre cooperan con las causas nobles y los ricos (Ya me
incluyo) los jorobamos por pendejos. Tenemos escenas muy duras de México, todos
lo sabemos. A un lado le hacía sonrisita
Mascatoño Reguey, que primero atinándole al precio y luego muy preocupado, dijo que le estaban sacando canas a Caporal,
pero tan pronto lo había dicho fingió demencia porque por ahí gritaron que
cuáles canas, si lo que le había salido eran las lonas.
Fue uno de esos actos que parecía un guión de “Mugrosos
casos de la vida real”, donde los niños que esperaban por la terapia se
tuvieron que fumar dos horas de discursos, para que los niños de Polanco que
esa vez incluían al mismo Manchado Debraye
fueran catalogados como prohombres y hasta como pagadores de impuestos.
Y como cualquiera de lengua se come un plato, el Caporal se
puso a dar bendiciones y convocó a la naquiza, hasta el 6 por ciento si empleo y
el 10 por ciento de subempleados a donarle al Fraudentón, para que Televicio
apoye fuerte las campañas del Tea Party de petatiux.
Y ya en una segunda entrega, en la tierra del camote y el
rompopito, Grampus Albicianbus cayó en el debraye total, y no por aludir al
jeque de la Ciudad de los Espejos, se
puso a hablar de amor, aunque eso sí, de los cincuenta y tantos muertitos que
le habían tirado a dos de sus gobernadores albicianos, de eso no dijo mi maíz.
-Pero quien no ama a los demás y nunca ha hecho nada
trascendental por los demás, como yo, algo que le implique sacrificios,
desprendimiento, entrega, nunca, nunca va a entender el sentido de la vida. Dijo,
pero evadió el tema de decir cuánto de sus cuatro millones de bellullos que
gana legalmente, porque lo demás, como se dice, lo del agua al agua. Lo que si
dijo y clarito, fue que había como chorrocientos mil pipopes con alguna
discapacidad.
De hecho grampus anduvo cacareando por todos lados y hasta
se presentó con sus enanos tripones para disque donar, pero si puso de perdida
un mes de 350 mil bellullos o le hizo a la Paquita y dio un cheque en blanco y
sin firma, la verdad no se supo.
Pero pasaban los minutos y se iba de un acto al otro, pero ni madre que decía de cuánto iba a ser su cuerno, porque la verdad, una cosa era andar de hocicón y otra muy distinta poner hasta lo de las tortillas como lo hace de puro corazón la raza totonaca o chichimeca, según sea el caso.
Pero pasaban los minutos y se iba de un acto al otro, pero ni madre que decía de cuánto iba a ser su cuerno, porque la verdad, una cosa era andar de hocicón y otra muy distinta poner hasta lo de las tortillas como lo hace de puro corazón la raza totonaca o chichimeca, según sea el caso.
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