Con el luto
a cuestas y aún oliendo a rotor reventado, el Caporal del Rancho la Hormiga e
inquilino preferente de la oficina junto al Salón Embajadores, se apersonó en
la salita de prensa, cuya escenografía se notaba que había surgido de
alguna película palomera.
Aunque
todos los chicos de la fuente presidencial ya sabían a qué iba, lo qué iba a
decir y cómo lo iba a decir, pues la especie ya estaba publicada hasta en Wikileaks, Wipedia y Wiki wiki, la mayoría iban forzados por el apoyo institucional y el
cuarto de plana, y en esas andaban cuando se decidió que se manejara en bajo perfil, por aquello de que de dientes para afuera el luto persisitía.
Luego de una introducción que parecía el anunció del evangelio en misa, salieron los dos tonsurados con cara, que me cay que el que los viera, hasta iba a jurar que sabían lo que hacían.
Luego de una introducción que parecía el anunció del evangelio en misa, salieron los dos tonsurados con cara, que me cay que el que los viera, hasta iba a jurar que sabían lo que hacían.
El
curriculum del El Pior no era para pensar que sabía de política aplicada, pues aunque era de esos profesionistas de la ciencia política, se sabía que profesionalmente le tiraba más bien al enjuague. En los dos meses anteriores había
aprendido algo sobre hakeo de celulares y grabación de conversaciones de funcionarios, pero eso sí, como
declarante, ahí se pintaba solo, pues era de esos chilangos rolleros capaces de hacer
llorar hasta un retrato.
En cuanto a
política, todo mundo sabía que hasta el rizos enjabonados le
podía dar 15 y las malas y todavía darle chance de no ponerle tiza al taco.
De
cualquier manera la cuestión era darle el Buen Fin o el Fin al Menos, al
sexenio mal parido, cuya única cualidad positiva era que le quedaban 13 meses.
Además el compromiso era ayudar a Lucho el Becerro, para que como candidote de la reacción, secundara en las
generales el papelazo que la Chocolatosa hizo en tierras purepéchas e hiciera una buena comparsa al ungido real.
Ya bien
entrados a decir tonterías, los dos copetes de hueso juraron que no le darían
tregua a la delincuencia, aunque todo mundo entendió que la delincuencia no le
daría tregua al país del daño colateral.
Aunque el
Caporal de La Hormiga dijo que instruyó a el Pior para que usara su dizque
doctorado en Hard Card o Die Hard para continuar la plática con los deudos y acompañantes de Sicilia, la verdad, es que una vez comenzado el proceso para volver a
desconocer el nuevo triunfo del Macuspano, la perrada ya no quería verlos ni en
Bailando por Cerro.
Y así fue
como se escribió otro episodio en la nefasta guerra del Capitán Copete de Hueso
contra Rápido y Furioso.
Y mientras
en la conferencia de prensa trasmutaban de mensos a bueyes, el heredero del
dueño Aigroméxico, dijo que buena onda con el Macuspano, que ya no lo siente un
peligro para la República de las Bananas, y ya de plano en tono de burla, se
sumo a la reconciliación de tuto coure y dijo que hasta lo había desconocido.
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