Neto Borrego
carraspeó las eses cuando llamaba al estudio de radio con Sergio Caracho. Engoló la voz para que el "respetable" oyera al aire la voz de un político muy culto y capaz de comprarse hasta residencia con seis mil pesos: “¿Mis
libros? Ah, pues Licha en el país de las quesadillas y Rebelión en Wall Street... Ah, La Isla del Apando, de Isabel Revueltas, ese me marcó”, dijo Borrego.
--El apando
creo que sí te haya marcado, sobre todo de las teleras por los tablazos que les
meten. Repuso Caracho. Pero a lo mejor me hablas de dos libros uno de Julio Verne
y otro de Revueltas.
-- No es
una colección de cuatro, deberías leerla. Repuso el Borrego mientras intentaba
ocultar la mirada hipertiroidea para que no le fuera a salir por la radio junto con su sonrisa estilo “asshole”, similar a la de su padrino.
-- Se me hace que revueltas fue lo más apropiado para describir tus gustos. Le dijo Caracho.-
La razón para
la entrevista era que, hiciera lo que hiciera y se la mentara a quien se la
mentara, no salía de un dígito de popularidad.
“¿Borrego? ¿Qué
si lo conozco? Pues solamente en barbacoa”, era la respuesta que los
encuestadores encontraban en los 100 domicilios donde las practican, así que
por bien portado y bien pagado, no por conocido, le daban un ocho o un nueve.
La especie había iniciado unos días antes, cuando en la Feria del Libro que Pocos Compran se puso de moda ir a presentar volúmenes de esos que antes nada más publicaban los
gobiernos estatales o los sellos de “Cuadernos Infames” o “la Máquina de Estrujar”, siempre y cuando el
autor pagara el tiraje y a veces hasta la misma composición, como era el caso.
La Feria se
hizo notoria luego de que Mario Vargas Llosa había dado una conferencia tras la
cual no quedó claro cuándo se jodió el Perú, pero sí puso clarísimo cuándo
se iba a joder el País del Ombligo de la Luna.
Aunque la
Feria no traía como idea recobrar aquellos libros de cinco varos
que se vendían en los semáforos de la capital de la República del Amor, la
repercusión internacional que tuvo la Feria dejó a más de un despeñado.
Uno de
ellos fue Buhito Montes, candidato del Tequila Party, quien hasta el peinado de
libro abierto perdió y de Montes pasó a peña a despeñado y hasta "pelón cacotas", por andar detallando
portadas que seguramente sí había visto pero sin aprenderse los autores.
- Me gusta ese
que se llama la Biblia pero no me acuerdo quién es su autor. Dijo volteando con cara de me cay que sí es verdad. También me gustan
las de caudillos y sillas y águilas de un tal Krauze.
- Es más,
no me acuerdo ni quiénes son los autores de mi libro. Dijo titubeando, como
sintiendo que la estaba regando y bien regada.
La cosa no
terminó ni con la entrevista a Borrego ni con el hecho de que el sinarquista Jose Ángel Perote, haya
confundido la flor que había perdido el Principito, con los venenos de César
Borgia.
Se siguió inflamando cuando además de las mentadas a la chinaca popular que le había “tuiteado”
mierda y media al Buhito, la segunda hija de Astacomulgo de Yavas, se puso muy oronda y comenzó a calificar de equis a toda la bronze race.
- Hello! Son
una bola de x patas apestosas aunke tengan credencial de elector y si tienen
Twitter hagan log off y pónganse delete. Dijo el novio de la ya casi no
segunda hija la cual de bolón pin pon lo retuiteó.
El cuento
hizo que el Luis Miguel (Apodo del Buhito) sintiera que se le enfriaban las tepalcuanas y obligó
a la mentecata a disculparse, pero más le valía háberselos dicho a unos de sus
400 asesores que todavía cobran en la choricería de Toluca, porque la mondada,
no hizo más que chorrearla más: “A los proles ke criticaron a mi Dady, les digo ke son prole y unos Wath, pero no los maldigo y estoy arerpentida porque soy bonita, o sea..”, afirmó.
No faltó el
que dijera que cuál error, que se trataba de puros lapsus bilingües como dijo el ex Intendente,
el Charro Matías, cuyo autor favorito era un tal Jose (Sin acento en el original) Luis Borgues y su
libro “Rayuela”. Tambien le
gustaba mucho ese cuento de “En esta silla no hay ladrones”, del premio Nóbel venezolano, Pablo Ángel García Mistral.
Lo que quedó claro a
todos los facebuqueros y tuiteros de a pie y alguno que otro de
esos que antes de envolver las papayas le gusta echarle una ojeada a las
páginas de política, es que desde la Rabina Gran Tagore hasta los políticos que adoran al premio Nóbel colombiano, Liu Xiaobo, no rebuznaban por falta de resuello, pero eso sí, no sabían vivir en el error.
Pero como
dicen por ahí, lo peor estaba por venir cuando los defensores sin oficio le comenzaron a echar sal a la herida. Primero fueron Loquez Deórdego, Sisifo
Comez Mierda, Carlos Lloré de Mula, Charly Balín, Adelanta la Micha y Demás Liendres, en
su programa Tercer Legrado,
donde dijeron que rebuznar no es malo si se tienen asesores. La herida siguió sangrando por las defensas anodinas y hasta suicidias con que Carlitos se inmolara defendiendo al buhito. Y
siguió con los de Televicio Boletines que en su página de la red, con una encuesta
en la cual se les volteó el chirrión por el palito: “Para tí que es más
importantes: Que el candidato sepa proponer, o que de perdida no sea como maestro ciruela que no sabe leer y pone escuela” .
El que mejor ni abrió la boquita, por aquello de que andaba lloviendo mierda, fue el Macuspano, que mejor se fue a alquilar un salón en un Hotel Grand Class para registrar su candidatura, pues después de todo es el abanderado de la totonaquiza.
Y lo peor es que esta triste historia continuará después de los temblores...
El que mejor ni abrió la boquita, por aquello de que andaba lloviendo mierda, fue el Macuspano, que mejor se fue a alquilar un salón en un Hotel Grand Class para registrar su candidatura, pues después de todo es el abanderado de la totonaquiza.
Y lo peor es que esta triste historia continuará después de los temblores...

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