Ésta
es, incrédulos del mundo entero, la verídica historia de Gabriel García Márquez,
soberano absoluto del reino de Macondo, quien vivió en función de dominio de la
más grande imaginación durante 87 años y murió en olor de grandeza un viernes
de abril, y a cuyos funerales querría asistir el Sumo Pontífice.
Hace unas semanas el viento de la desgracia
comenzó a soplar en la vida del más grande novelista hispanoamericano del Siglo
XX.
Y fueron 87 años después de que el escritor García
Márquez acompañó al viejo José Arcadio a que llevara al coronel Aureliano Buendía
a conocer el hielo; las increíbles
y no siempre tristes historias de la Cándida Eréndida, la Mamá Grande, Juvenal
Urbino y los amores contrariados, y hasta de sus putas, ya no tienen quien les
escriba.
Desde hoy Macondo vivirá en las memoria de los
pueblos condenados a cien años de soledad, porque desde siempre y para siempre,
Gabriel García Márquez, ya no tendrá una segunda oportunidad sobre la tierra.
Corría septiembre de 1967 cuando un escritor
colombiano poco conocido, quien vivía exiliado en México, conmovió al mundo con
la novela más importante en idioma español en el siglo XX y convirtió al
"Búm latinoamericano" en una verdadera explosión cultural de inmensas
proporciones.
Ya había dado señas de buena prosa desde
"La mala hora", el
"Coronel no tiene quien le escriba" y los "Funerales de la mamá
grande", pero "Cien años de soledad" puso a miles de lectores a
descifrar los pergaminos de Aureliano Babilonia y leer de un sólo golpe una
novela, tan suigéneris, inconmensurable, diáfana y profunda, como quizá no se había escrito desde que Miguel de
Cervantes y Saavedra decidió matar cuerdo a Don Quijote.
Solamente García Márquez y Juan Rulfo lograron
en las letras del Siglo XX, crear un microcosmos de donde salieron sus
narraciones y en cuales los personajes cobran vida y quedan capturados en la
memoria colectiva como lugares mágicos.
Macondo o Comala, no necesitan más explicaciones
que la Ínsula Bataria, ni Alfonso Quijan,
Pedro Páramo o Aureliano Buendía, requieren ser identificados ante la
gran mayoría de los lectores ávidos e incluso, de los que solamente miran las
portadas de los libros.
Periodistas, cronista, novelista y cuentista,
siempre magnífico, ocurrente, mágico incluso, desde el 2000, García Márquez vivía
un encierro algo similar al "Otoño del patriarca", debido a un cáncer
linfático al que venció no sin quedar con secuelas permanentes.
En 1982 sorprendió al mundo a ganar el Premio
Nobel de Literatura a solamente 15 años de haber publicado su obra principal, y
ha sido de los pocos Nobel con una importante obra posterior al Premio de la
Academia Sueca.
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