Cuando el 12 de octubre de 1990 Octavio Paz Lozano se
convirtió en el tercer poeta latinoamericano y quinto escritor, en recibir el
Nobel de Literatura, su carrera ya no requería esta presea para ser universal y
formar en la terna de lo mejor de las letras hispanoamericanas de la segunda
mitad del siglo XX.
“El poeta y ensayista mexicano, Octavio Paz, de 76 años,
recibió ayer el Premio Nobel de Literatura 1990, según anunció la Academia
Sueca, por una apasionada obra literaria de amplios horizontes, moldeada por
una inteligencia sensual y un humanismo íntegro”, citó el rotativo español El
País, el 13 de octubre de 1990.
En su crónica, el diario español señaló que Paz, entonces
nuevo Nobel de Literatura, se declaró ‘un demócrata’, y en su discurso recordó
‘a los poetas que han muerto víctimas del totalitarismo’, entre los que citó a
Federico García Lorca, publicó el 13 de octubre de 1990 el periódico español “El
País”
"El premio es importante para mí y para las literaturas
mexicana e hispanoamericana", dijo Paz al importante rotativo madrileño.
El poeta, ensayista profundo, retratista de la realidad
mexicana, Paz Lozano, sobrevivió
al Nobel casi ocho años más, años en los cuales su opinión era tan
temida por los presidentes mexicanos como por los lideres de la izquierda
anquilosada mexicana.
A 16 años de su muerte Paz sigue tan vigente en su obra poética,
de ensayo literario, en sus opiniones sobre política, en sus postulados filosóficos,
como antes de abril de 1998, mientras los críticos que llenaron de lodo su
figura comienzan a ser olvidados.
Hijo de Irineo Paz Florez y de Josefina Lozano y nieto del
juarista, periodista, poeta y ensayista, Irineo Paz Solórzano, fue desde sus
primeros escritos calificado como un notable poeta y ensayista.
En 1933, a los 19 años, publicó su primer volumen de poesía,
Luna Silvestre y luego Bajo tu Clara Sombra, los cuales fueron su carta de
presentación para se elegido como representante mexicano en la defensa de la
República Española, causa que lo
llevó a su único libro de poesía comprometida “¡No pasarán!” (1936), donde
comienza a dudar de la militancia marxista.
1950, a los 36 años de edad, escribió su ensayo más leído y
el más celebrado hasta ahora, Laberinto de la Soledad, el cual literamente
tiene millones de copias vendidas y has sido traducido a más de 50 idiomas.
En 1957 rescató para la poesía en español el poema extenso,
que había quedado lejos y cuyo más reciente intento en las letras mexicanas habían
sido los 770 versos de Muerte Sin Fin, que José Gorostiza había escrito en
1939.
Hoy para muchos los versos iniciales: “Un sauce de cristal,
un chopo de agua,/ un alto surtidor que el viento arquea,/ un árbol bien
plantado mas danzante, /un caminar de río que se curva, /avanza, retrocede, da
un rodeo/ y llega siempre/ Son ya
parte de los grandes poemas del idioma español.
Pocos recuerdan las oleadas de lodo que tuvo que soportar
Paz, primero, de la anquilosada izquierda mexicana cuando a finales de los años
1950 calificó de dictador a José Stalin y denunció sus campos de concentración.
Luego, de parte del oficialismo cuando en 1968 en un gesto
de dignidad y solidaridad con los estudiantes mexicanos asesinados el 2 de
octubre en Tlaltelolco, renunció a seguir como Embajador de México en la India.
Uno de esos críticos de 1968 fue su hija, la única de que se
tiene noticia, Helena Paz Garro, quien falleció la víspera del centenario de su
padre, en su casa en Cuernavaca, al parecer entre graves privaciones económicas
y sin haber logrado buenas ventas de la autobiografía, en la que retrató a sus
padres como monstruos.
En 1968 como presidente del jurado del Premio Casa de las Américas,
Octavio Paz apoyó que se le otorgara el premio a “Fuera del Juego” , del
disidente cubano, Heberto Padilla, lo que trajo nuevas criticas de
intelectuales de izquierda que se desgarraban las vestiduras.
A mediados de los años 70, en un México consumido por el
populismo y lleno de santones marxistas, Octavio Paz se atrevió a traer a un
foro y hasta televisar las pláticas con el grupo antimarxista, Los Nuevos Filósofos
(nouveaux philosophes) encabezado por el fundador: Bernard-Henri Lévy
Este atrevimiento y su postura abiertamente antisoviética y
demócrata, sus señalamiento de que la Unión Soviética y Cuba, eran estados
hegemónicos, le valió una nueva andanada, nuevamente encabezada por Carlos
Monsivais y su equipo de la sección cultural de Siempre!
El lodo, como diría
Paz, aún no se convertía en arena cuando en 1976 volvió a ser blanco de
una oleada cuando en solidaridad a Julio Scherer y su equipo de Excélsior,
quienes habían sido golpeados arteramente por el Gobierno de Luis Echeverría,
renunció a continuar como editor de la revista Plural, que editaba la
Cooperativa agredida a la cual Regino Díaz redondo, dio el cuartelazo.
Plural y su secuela Vuelta, se convirtieron en el último
cuarto del siglo XX, el la publicación cultural más seria y abierta a la
verdadera crítica liteararia y política, en toda América Latina-
Mario Vargas Llosa, el sexto Nobel latinoamericano de
Literatura, considera a Plural y Vuelta como un ciclo continuo del mismo equipo de intelectuales que lograron una verdadera tribuna de los escritores de América Latina.
“La gran tarea de Plural, y luego de Vuelta (..) ha sido,
por una parte, servir de tribuna a una serie de escritores mexicanos y
latinoamericanos que encontraron un órgano de expresión de muy alto nivel para
la poesía, para la narrativa y el ensayo y un territorio en el cual cotejar sus
simpatías y sus diferencias. Creo que en este sentido, desde el punto de vista
estético, la revista ha estado muy abierta a la pluralidad”·, dice Vargas
Llosa.
Sus ensayos tanto literarios como sociopolíticos tienen a
forma volúmenes sobre el mismo tema y tal es el caso de Laberinto de la
Soledad, 1950, Posdata, 1969; El
Ogro Filantrópico, 1979, y Tiempo Nublado, 1983; los cuales son un retrato del
sistema mexicano, de la sociedad y sus escasos alcances.
En total, Paz nos dejó 17 volúmenes de poesía, 30 ensayos y
tres traducciones, y docenas de artículos que ahora forman parte de sus obras
completas, las cuales son un
importante acervo que muy pocos han leído en su totalidad y menos aún, han
comprendido.
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