El resultado de las últimas encuestas de opinión muestra que la actuación de Enrique Peña Nieto no ha dejado contento a casi nadie. La combinación de 12 reformas estructurales, más de las que hicieron juntos su cuatro antecesores, con el grave multihomicidio de estudiantes normalistas, las ejecuciones en Tlataya, el fundamentalismo de los populistas, la torpe y desaseada actuación de la PGR en las investigaciones, se han combinado con los escándalos de presunta corrupción, la caída del precio del petróleo que origina recortes presupuestales y la ausencia de un equipo que sepa hacer comunicación social, han encajonado al Gobierno de la República en la crisis política más profunda desde 1982. Todos parecen enojados con Peña Nieto. Pocos aún le creen, pero resulta claro que cada grupo lo rechaza por distintos motivos en los cuales, el uso de la fuerza publica es denunciado como excesivo por un sector y como insuficiente, por el otro. El origen de todo no se remonta a la...
La vida vuelve a repetirse...